miércoles, 4 de abril de 2012

Capitulo 10: Obsesión con una colección de muñequitas.

... comienzo a sacar del sobre fotos, las miro, en ellas aparezco yo, unas son del día que mi padre murió, en el centro comercial, cuando fui a comprar los regalos, también esta Angel en ellas y Dani y Lay. Miro más fotos, algunas son anteriores al centro comercial y otras son posteriores, las más recientes son fotos de esta tarde, detrás de algunas fotos pone colección de muñequitas, son en las que parezco una muñeca, una de ellas es en el centro comercial con Lay, es como si el que las hiciera tuviera una obsesión conmigo, me doy cuenta de que algunas son las mismas que tengo en mi portátil. Alguien llama a la puerta, me imagino quién es, aun así miro por la mirilla y mi imaginación no falla, los dos hombres de antes están frente a mi puerta. Pienso en qué hacer, no los conozco de nada y antes entraron en mi casa sin permiso de nadie. Intento hacer el menor ruido posible para que piensen que no estoy, pero vuelven a petar y uno de los hombres me llama:
-Paula sé que esta ahí, abra la puerta.
Mierda, saben que estoy aquí, lo más seguro es que si yo no les abro la puerta la van a abrir ellos y de una forma que no me va a gustar,  no les abro, pero me arrimo a la puerta y pregunto:
-¿Qué quieren?
-Queremos hablar con usted, somos compañeros de su padre.
-Y ¿cómo se yo que eso es verdad?
-Mire por la mirilla.
Miro, lo que me enseña es una placa de policía o algo parecido, lo cual me hace dudar todavía más.
-Lo siento, pero se equivocan, mi padre no era policía o de lo que sea esa placa.
-Venimos a contarle la verdad, no le vamos a hacer daño se lo juro- dice el otro hombre en tono más amigable.
¿Qué verdad? Yo no necesito saber ninguna verdad, con la pura realidad me basta, no se de que me hablan, pero lo pienso y al fin me decido.
-Esta bien, pero quiero que sus pistolas estén en el suelo, bueno las pistolas, los cuchillos y cualquier otra arma, que no soy tonta.
-Pero ¿para que si ya le hemos dicho que no le vamos a hacer nada?
-O deja las armas en el suelo o va a contarle la verdad al perro de la vecina.
- Esta bien.
Miro por la mirilla, los dos hombres hacen caso de mis órdenes, dejan sus pistolas y dos cuchillos. Cuando ya están desarmados rápidamente abro la puerta, cojo las armas y las tiro al sofá, miro a los dos hombres, ninguno de los dos ha hecho amago de atacarme, bueno tampoco es que lo fuesen a hacer, porque todavía tengo una pistola en la mano. Veo que uno de los hombres sangra por la nariz y la ceja, pienso en la buena torta que hice que se metiera, hago un gesto con la pistola, invitando a pasar.
-Pasen- lo digo en un tono tan frío y serio, que hasta al menos pintado se le congelaría la sangre.
Los dos pasan y se sientan en el sofá, les pido que esperen y voy a por un pañuelo e hielo, cuando vuelvo se lo entrego para que pueda remediar el estropicio de su nariz y ceja. Me fijo en que ninguno de los dos se ha molestado en coger las armas, el agente que no esta herido me mira, es el último que hablo conmigo antes, es joven, demasiado para ser policía o lo que sea, no debe superar los 24 y es muy guapo, pero no esta aquí para ligar conmigo y yo tampoco es que quiera.
-Bueno Paula, yo soy John- me dice.
-Pues mira que bien- digo en tono serio.
-Mira ya sé que no estas de humor y que hemos entrado en tu casa sin permiso, pero es que es necesario que hablemos contigo.
-Hablar de ¿qué? ¿De que mi padre esta muerto? , gracias pero eso ya lo se, no hace falta que me lo recuerden.
-No, no es eso, Paula ¿tu sabes en que trabajaba tu padre?
-Pues era científico, pero ahora ¿a qué viene eso?
-Paula, tu padre no era científico…-se calla mira al suelo, estoy atónita, esto debe de ser un programa de cámara oculta- era como nosotros, era un agente del FBI.
-Si y mi abuela motorista, mi tío el presidente del gobierno y yo Barbie Malibú.
-Paula le ruego que me crea.
-Si lo fuera me lo hubiera dicho, no me lo hubiera ocultado ¿para qué…? no le creo, están intentando ensuciar su memoria.
-Le juro que no, que se lo digo en serio.
-John, déjala si no te cree no te cree, no tienes por qué jurarle nada- dice el otro hombre.
-Usted a callar, sino quiere que lo eche a la puñetera calle- le digo gritándole y apuntando con la pistola- encima de que entra en mi casa sin mi permiso e intenta ensuciar la memoria de mi padre, me habla de esa manera.
El hombre se asusta y me pide que baje al arma, John también me pide que baje el arma pero él lo hace de otra forma.
-Paula por favor baja el arma, por favor que es el único compañero decente que me queda- me dice en tono cómico.
Bajo la pistola, pero no se la doy a ninguno de los dos, me tranquilizo, pienso en lo que John me ha dicho, la verdad es que me va cuadrando esas semanas que mi padre estuvo fuera de casa por un viaje de trabajo, pero no me creo que no me lo haya contado. John esta mirando a su compañero riéndose, cuando de repente le suelto:
-John te creo.
-De verdad- me dice John, en tono alegre.
-Si, pero tengo una duda, ¿Por qué mi padre no me lo conto?
-Para protegerte.
-Protegerme ¿de qué?
John mira el sobre que tengo encima de la mesa, lo coge, saca todas las fotos, las mira y luego saca una nota que pone “Vamos a por ti”…

Bueno aqui os dejo el capitulo 10, se que he tardado y que es corto, pero bueno algo es algo. Se lo dedico a mi prima Laura y a dos de mis seguidoras nz y soñadora compulsiva, bueno no os celeis los proximo capitulos os lo dedicare al resto de seguidoras.