sábado, 19 de enero de 2013

Capítulo 36: Una noche inolvidable


POV Lay:

I’m at a payphone trying to call home 
all of my change I’ve spent..

-¿Si?-Digo con voz aún dormida.
-¡Buenos días! –Escucho la voz de Dani al otro lado del teléfono- ¿Qué tal has dormido?
-Bastante bien, he tenido noches mejores, pero no me puedo quejar…
-Lo de noches mejores… ¿va con segundas intenciones?-Dice riendo.
-¡DANI!- Chillo y no puedo evitar ponerme roja como un tomate.Menos mal que no me está viendo.
-¿Qué pasa? Solo preguntaba…
-Pues no te pienso contestar a eso- Finjo enfadarme.
-¿Por qué no?
-Pues porque no, porque no soy tan pervertida como tú.
-Oye que yo no dije como podían ser esas noches, la que pensó mal fuiste tú- Rie
-Sí, niégame ahora que no estabas pensando lo mismo que yo…
-Por supuesto que te lo niego-Afirma con una risa divertida.
-Eres un mentiroso… Pero te lo perdono por ser tu…-Rio ahora yo también.
-Jajaja así me gusta
- ¬¬
-Pues bueno, que yo te llamaba para decirte que esta tarde paso a por ti a eso de las siete.
-¿Y si no me da la gana de ir contigo?-Digo divertida.
-Te secuestro-Responde con rotundidad.
-¿Osea, que no me queda más remedio?
-¡Exactamente! Qué lista eres cuando quieres… Una lástima que no siempre quieras jajajaja
-Ja-ja-ja -imito su risa- Y tú qué simpático eres cuando quieres también…
-Venga no te enfades, si sabes que yo te quiero mucho
-Si, como la trucha al trucho…
-Pues no sé cuánto se querían esos, pero con la memoria que tienen los peces, se olvidarian uno del otro cada dos por tres…
-¿Y qué? Así es más bonito, porque serian capaces de volver a enamorarse miles de veces
-Yo me enamoro de ti constantemente y no soy un pez.
-o.O – Sonrío como una tonta, mi cara debe ser todo un poema… - ¿Eso ha salido de tu cabeza?
-La duda ofende, preciosa.
-Jajaja tonto
-Bueno, ¿entonces qué? Vendrás por las buenas o… -No le dejo terminar la frase.
-Que si pesado… ¿A las siete?
-A las siete.
-Esta bien, nos vemos esta tarde entonces.
-Te quiero- Y cuelga.

Contesto un “yo también” que no llega a oír y me tiro boca arriba en la cama, con una sonrisa de oreja a oreja. Desde que me dieron los resultados de las pruebas que confirmaban mi tumor, rara vez me siento bien, tanto fisica como mentalmente. Incluso muchas veces me encierro en el baño a llorar. Nunca me gusto parecer frágil frente a los demás, pero es algo que no puedo evitar. En cambio, cuando estoy con él es especial, diferente. Como si él fuese distinto al resto del mundo, porque de alguna forma, para mi lo es.


Son las siete menos diez pasadas cuando el sonido del timbre resuena por toda la casa. Bajo corriendo las escaleras y abro.

-¡Qué puntual!- Le beso.
-Los caballeros no deben hacer esperar a las señoritas.
-¿Y quién  dijo que tú fueras un caballero?
-Pues supongo que el mismo descerebrado que dijo que tú eras una señorita… Así que si me permite, señorita- Me tiende su brazo, como en las películas.
-¿Me vas a decir, al menos, a dónde vamos?- Pregunto.
-No.
-¿No?
-Eso he dicho, si.
- Pues que sepas que a las señoritas no se nos está permitido pasear del brazo de desconocidos, por muy caballeros que sean… Y menos, cuando está oscureciendo…
-Pues ahora que la señorita aceptó mi invitación, no le queda más remedio que acompañarme en la velada, aunque no esté de acuerdo.
-¿Cómo que acepté? ¡Si me obligaste! –Le saco la lengua.
-De eso nada, si estás aquí es por tu propia voluntad.
-Serás…-No me dejó terminar la frase.
-¿Seré…?-Preguntó tras el beso.
-Mejor no te lo digo…
-¿Te he dicho ya que estás muy guapa?
-Si, tú cambia de tema... Pero no, no me lo has dicho.
-Pues te lo digo ahora. Estás preciosa.
-Tú también estás muy guapo, pero no es novedad…
-En ti tampoco lo es, pero me apetecía decirtelo.

 Y Le besé por toda respuesta.


Llevabamos casi media hora caminando, y aun no había conseguido sonsacarle a dónde me llevaba. No hacía mucho frío para estar en pleno invierno, y caminábamos agarrados de la mano por la calle, hablando y riendo, y besándonos… Cuando de repente se paró. Yo ni siquiera me había fijado en dónde estábamos, pero cuando se giró y me abrazó por la espalda… Era precioso. Desde allí se podía ver toda la ciudad, por la noche, con las luces iluminando las calles… No tenía palabras para describir aquello, así que fue él quien empezó a hablar.

-Siempre me gustó este sitio. No sé por qué, pero cada vez que vengo aquí me siento mejor, más fuerte. Es como si desde aquí pudiera controlarlo todo… -Hizo una pausa- Bueno, ¿qué te parece?
-Es precioso, Dani
-Sabía que te gustaría-Sonrió
-…
-Ojalá esta sitio te haga sentirte como a mí-Suspiró- Lo que está pasando no es fácil para ninguno de los dos, pero sé que serás fuerte, y lo superarás. Lo superaremos.
-Eso quiero pensar… Pero estas cosas no se pueden asegurar, Dani- Le digo.
-Ya lo sé, pero hay algo que me dice que te pondrás bien, que solo es un bache.
-Ojalá…-Una lágrima se escapa por mi mejilla.
-Verás como sí- Me besa- Pero ahora no es momento de estar tristes. Ven-Me tiende su mano.
-¿A dónde?- Me seco algunas lágrimas.
-¿Tú no te cansas de hacer preguntas?-Sonríe.
-Mmm… No-Rio con él.
-Vamos, que se nos hace tarde- Coge mi mano y tira de mí.
 
Minutos después estábamos en la playa, cenando. Sí, cenando en la playa, cosas de Dani. Pero la verdad es que le había quedado precioso todo. La mesa, las velas… Era perfecto.
Cenamos entre risas y algún que otro comentario por su parte  sobre lo guapa que iba esa noche , y al terminar, decidimos dar un paseo por la orilla, cogidos de la mano.

-Te quiero, Laura- Dice serio.
-Nunca me llamas Laura- Digo.
-¡Qué don tienes para estropear los momentos bonitos!- Se ríe- No sé, me esperaba un “Yo también Dani” o algo así, pero… -Le besé.
-Te quiero- Dije mirándole a los ojos


Sentimos mucho haber tardado tanto en subir, pero con la vuelta a clase y los exámenes no tenemos mucho tiempo... De todas formas, esperamos que os guste. Besos :))