jueves, 14 de junio de 2012

Capítulo 14: La Despedida.


La tristeza me ha golpeado esta mañana, inmóvil en el sofá miro mi móvil, un portarretratos con la foto de mi padre. Recuerdos felices, hacen de mi memoria un tormento, el saber que ya no esta aquí duele, eso lo se yo más que nadie, primero mi madre y ahora mi padre. Me duele seguir viviendo, pero hay alguien que hace que merezca la pena, ese alguien ha hecho que me olvide de esta puta tristeza durante estos dos días, ha hecho que el amanecer del invierno sea como uno de primavera.  Pero hoy el frío ha vuelto y ha hecho que de mis ojos salgan las lágrimasque quizá nadie quería que salieran, las fuerzas de ayer hoy se han quedado en el vestido que Lay me presto y que acabo tirado por los suelos ayer a noche. Mi ánimo esta igual que el vestido, esta tirado por el suelo, pero también perdido, tan perdido que ni lo encuentro. No se en que lugar posar mis cansados ojos, claramente no quiero seguir sufriendo mirando fotos de mi padre, pero tampoco puedo sostenerle la mirada a Angel. Esta mañana el despertar ha sido mi peor enemigo, sabía que hoy era el día, sabía que no era una simple pesadilla  con la que te despiertas y te vuelves a dormir. Nada más sonar el despertador, me puse a maldecir los segundos, minutos, horas y días que habían pasado, me levante con la máxima lentitud como queriendo que por ello el tiempo me fuera más lento, haciendo que la hora de la despedida quedase ha años luz. Mientras yo sigo absorta en mis mundos Angel me llama, alguien pregunta por mí, arrastro mis pies hasta la puerta y alzó la cabeza. Juraría que era el fantasma de mi padre, pero no este es alguien real, tiene el pelo de un castaño claro, ojos de un color verde amarronados, es alto, es mi tío Richard. Le miro de arriba abajo, para asegurarme de que no es un fantasma, pero el comienza a hablar.

-Paula, soy Richard tu tío, ya sé que hace mucho tiempo que no nos vemos y seguro que ni me recordabas-le escucho con toda la atención del mundo, pero mi cara se va poniendo más pálida por momentos, no me encuentro bien y Richard se da cuenta-Paula ¿estas bien?, Paula, Paula…

Mi nombre es lo último que logro oír antes de desmayarme, los recuerdos me han venido tan de golpe y acompañados de sentimientos, que han hecho que por no llorar delante de Richard me haya desmayado.  Me despierto tumbada en el sofá, Angel me llama, me levanto con cuidado y me abrazo a él, las lágrimas que antes había evitado ahora caen como mares, la voz de Angel intenta sonar calmada intentando consolarme.

-Venga cariño, ya esta, ya paso.
-Pensé que era él, que había vuelto, a pesar de que ya me dijo que era mi tío-digo yo sin dejar de llorar.
-Lo se, te esta esperando en su coche, ¿quieres ir con él?
Me limpio las lágrimas, lo pienso, no quiero que me vea tan desganada, pero no quiero mostrarme brusca con él, así que lo pienso bien y al final me decido.
-Si voy con él.
-Ok, Lay y yo vamos en el coche de Dani, vamos detrás de vosotros.
-Vale-le doy un beso.
Salimos de casa y yo me dirijo hacia el coche de mi tío y me subo.
-Hola, ¿estas mejor?
-Si, ha sido un simple bajón.
-Ok… bueno ¿nos vamos?
-Si, si.

Mi tío arranca el coche, yo me acomodo en el asiento, miro por la ventanilla, me coloco la ropa y vuelvo a mirar, hay niños jugando en un parque. Recuerdo cuando mi padre me llevaba al parque los domingos, me compraba un helado y jugábamos hasta cansarnos. Antes de que me de cuenta ya estoy enfrente a la iglesia, me bajo del coche  y espero a mi tío, poco después llegan Dani, Lay y Angel. Los esperamos y entramos en la iglesia, no hay mucha gente, esta Ingrid a la que saludo y a sus dos hijas, me siento junto a mí tío y el cura llega, comienza la misa, aunque para mi es más bien una agonía, un sufrimiento que quizás me pudiera haber ahorrado. Cuando la misa termina mi tío y yo cogemos la urna con las cenizas de mi padre, esto solo ha sido una simple misa, yo quiero que tenga la despedida que se merece.

-Richard, no sé que quieres hacer con las cenizas, pero a mi padre le hubiera gustado…que…las tirásemos en un lugar especial para él-le digo mientras me dirijo al coche.
-Paula…yo no tengo pensado hacer nada con las cenizas…esa decisión esta en tus manos -me dice Richard con un gesto de aprobación.

Miro mi móvil es la una, le pido a Richard que me lleve a casa, quiero descansar, mi padre recibirá su despedida algo más tarde. Le digo a Richard donde quiero echar sus cenizas, a él le parece una buena idea, el resto del camino a casa no volvemos a cruzar ni una palabra más. Llegamos a casa, me desabrocho el cinturón, me despido de Richard y acto seguido salgo corriendo para entrar en mi casa, nada más cerrar la puerta dejo la urna cuidadosamente sobre la mesa del salón, me quito los zapatos y subo a mi cuarto. Dejo el móvil sobre la mesita, cojo mi portátil y me meto en la cama, lo enciendo y busco mi carpeta de música, le doy a reproducir todo y simplemente me quedo ensimismada escuchando la letra de cada canción.La primera canción que suena, un “Not Alone” cantado por Danny Jones ha hecho que una lágrima resbale por mi mejilla,es la primera en hacer que se me caigan las lágrimas. La siguiente canción tiene la misma reacción que la primera, era como si hubiera seleccionado las canciones más triste, pero más bellas del mundo. Sigo en compañía de mis lágrimas canción tras canción, el ruido de la puerta de mi casa hace que salga de mis mundos, salgo de la habitación y miro quien ha entrado. John esta ya en casa ha vuelto de trabajar, me mira, se acerca y me abraza, yo me refugio en sus brazos de todos mis males y mis problemas. Me susurra y me dice que me calme, sabe de sobra que he estado llorando, hace que me siente en el sofá e intenta que me calme, después de unos 5 minutos lo consigue. Le cuento que mi tío ha vuelto y todo lo que ha pasado durante la mañana, el escucha atentamente, pero hace la misma pregunta que Lay, ese “¿Por qué te afecta que tu tío este aquí?” le explico la historia, le digo que me parece raro que vuelva después de tanto tiempo,  me extraña que vuelva cuando ya casi ni me acordaba de él, cuando su hermano ya no esta.

-¿Por qué no hablas con tu tío?
-Es que…no se si es mejor que no sepa nada de lo que ocurrió en el pasado o si soy yo la que no quiere saberlo.
Cuando ya son las ocho el sol se esta poniendo, en ese mismo momento Richard, Angel, Lay, Dani, John, Ingrid y yo estamos en el borde al ese acantilado, entre mis manos esta la urna con las cenizas de mi padre, esta es una despedida.

-Bueno y aquí estamos, al borde de este acantilado para despedirnos de ti. Y ya sé que siempre me dices que no diga adiós, pero en este caso pienso que quizá sea la palabra ideal. Nunca quisiste que llorara y quizá nunca lo hice, quizá nadie consiguió mis lágrimas más que tu, a pesar de que me decías que no llorara por ti. Me decías que no derramara ni una lágrima por los que me hicieron daño, me has enseñado a pensar con claridad, siempre me has dicho la frase “de los errores aprendes”. Porque me has soportado durante todos estos años y has aguantado todos mis caprichos, enfados y tonterías.Me enseñaste lugares inolvidables. Rozando el sol y acariciando el firmamento. Porque daría lo que fuera para que volvieses junto a mi y me volvieses a darme un besito de buenas noches acompañado de un “a dormir princesa”. Siempre te he dicho que nuestra vida es como la de los reyes magos, porque tú eres la estrella que sigo. Siempre me has dicho que siga mi camino, que aprenda tus pasos para no caerme en los charcos. Me has enseñado el significado de la palabra amor, siempre me has hecho sentirme especial.    Porque siempre me decías que viviese un día como si fuera el último de mi vida y la verdad es que estos días estaba deseando que lo fueran. Siento que parte de tu muerte es por mi culpa y que podría haberlo evitado, pero ese será el sentimiento que quizá nunca abandone mi mente.Pienso que nunca te he dicho los suficientes “te quiero” como para que estuvieses contento  y ahora me arrepiento, creo que de a ver sabido que este seria tu final, te habría dicho te quiero todas la mañanas y todas las noches. Y ya sé que quizá este llegue tarde, porque quizá no me estés escuchando, pero aun así te lo digo, te quiero.Siempre me has dicho “haz que no te olviden” y tu me has dado el ejemplo perfecto, porque yo si que no te olvidare. Ahora que ya no estas a mi lado, que estoy tan sola me doy cuenta de la falta que me hacías.Sé que no te volveré a ver, pero no quiero perder la esperanza de que algún día nos volvamos a encontrar. Gracias papa por haberme dado la oportunidad de ser tu hija, gracias por tus consejos y por haberme entendido. Y esta es mi despedida. Este es mi adiós.

En ese momento vierto sus cenizas al mar, oigo su rugido, la puesta de sol decora el cielo, una lagrima resbala por mi mejilla y de mis labios en un susurro vuelve a salir un te quiero.

Bueno espero que os haya gutado el capítulo, se lo dedico a mi compañero Angel que hace poco fue su cumpleaños y a mi misma porque hoy es mi cumpleaños. Espero que no os haga hecho llorar mucho el capítulo. Besos, comentar.