lunes, 16 de enero de 2012

Capítulo 5: Imaginación a corto plazo.

Nos pasamos la tarde haciendo bobadas por aquel inmenso centro comercial, Lay corría de un lado para el otro haciendo fotos, su obsesión, una cámara con la que pueda hacer que la imaginación vuele, que la imaginación huya muy lejos, hacia un lugar en el que la gente siempre tenga una sonrisa, en el que después de 100 años te sigas sorprendiendo con el mínimo detalle. Eso es lo que pasa con Angel, hace que hasta el mínimo detalle parezca especial, cuando estoy triste hace lo imposible para hacerme feliz, desde cosquillas hasta pequeños besitos que hacen que un escalofrío recorra mi piel. Lay sacaba fotos sin parar, siempre descubría algo en sus fotos que las hacían especial, su habitación esta llena de fotos que entre ella y yo hemos ido recopilando durante los años que hemos sido amigas, que la verdad son bastantes, yo creó que aunque pasen los años siempre nos querremos como el primer día, somos como hermanas  inseparables, no se con certeza quien actúa de hermana mayor y quien de pequeña, lo más fijo es que seamos como gemelas, las dos somos extrovertidas y alocadas, pero a la vez tenemos los pies en la tierra, no me imaginaria la vida sin ella y sin Angel. Bueno hablare algo de Dani, él es el novio de Lay, también es alocado como Lay, pero a la vez es muy tierno, a mi me trata como su hija, por lo que de ves en cuando se me escapa algún que otro “Vale papi…”, entre Dani y Angel no hay quien se meta con Lay y conmigo.
-Van a ser las siete ¿queréis ir a hacer alguna compre más?-pregunta Angel mirando hacia Lay y Dani.
-No-dicen los dos a dúo.
-Y ¿tu? Preciosa
-Tengo que ir a por una cosa que he en cargado, así que voy ahora en un segundo ¿vais a iros a casa?
-Yo me tengo que marchar a las 8, pero como vivo lejos a las siete y media así que me iré ya, para ver si pillo algún bus de vuelta-dice Lay con tono de decepción.
-Te acompaño hasta tu casa, adiós Angel, adiós enana-dice Dani.
Lay y Dani se marchan cogidos de la mano, mientras Angel y yo nos quedamos mirándolos como tontos, aunque yo más bien me quedo con cara de enfado por lo de enana, vale que yo no sea muy alta pero es que él es alto como una jirafa. Angel se gira hacia mi y se ríe de mi cara.
-Bueno entonces qué, ¿vamos a buscar la cosa esa o nos quedamos aquí como tontos?
-Ehh, si voy yo ahora, esto, ¿te quedas a cenar en mi casa?
-No se, espera que llamó a mis padres.
-Voy a por la “cosa” mientras tú llama a tus padres y si te dejan mándame un mensaje y vete a mi casa y espérame allí ¿ok?
-Ok y si no me dejan, te mando un mensaje igual y te espero aquí.
-Si, vuelvo ahora, a la llama.
Me voy corriendo con las bolsas hacia la tienda en la que encargue el regalo de mi padre, cuando llego la misma chica que estaba por la mañana sigue detrás del mostrador, es alta de pelo rubio y no debe de tener más de unos 30.
-Hola-digo en un hilo de voz, ya que vengo fatigada.
-Hola, ya han acabado tu cuadro, ¿quieres verlo?
-Si, por favor.
La dependienta entra en una estancia que hay detrás de ella cubierta con una cortina, a los 2 minutos me llega un mensaje de Angel que pone “Si me dejan estoy en la puerta de tu casa”, le doy al botón de responder y le pongo “ok, voy para ahí”, en cuanto acabo de escribir el mensaje la dependienta aparece con un marco plateado donde hay una foto, esta preciosa es echa a mano con un simple lápiz, como le gustan a mi padre, se nos distingue perfectamente a los tres, de fondo esta la playa en la que hicimos la foto.
-¿Qué te parece?-me pregunta la dependienta, al ver mi cara de admiración.
-Está perfecto, justo como lo quería.
-Bien me alegro, es para regalo ¿verdad?
-Si.

La chica envuelve el cuadro con delicadeza, con un papel alegre de colores rojos y dorados, después de a verlo envuelto me lo da en una bolsa, pagó y salgo corriendo en dirección a la salida del centro comercial y en menos tiempo del que me espero me veo en la puerta de mi casa.
-¿Qué te apetecía hacer una maratón?-pregunta Angel divertido.
-No, tan solo bajar unos cuantos kilos.
-Eyyy esa boca palillito-dice mientras me ayuda con las bolsas, a pesar de que le tiene bastantes.
Abro la puerta de mi casa y le ofrezco pasar a Angel, subimos a mi cuarto y posamos las bolsas en el suelo, cuando yo ya he posado las mías bolsas Angel se acerca a mi y me da un beso justo cuando la mini cadena de mi cuarto comienza a sonar y suena la canción Just a kiss de Lady Antebellum, me separo de Angel y sonrió, le doy un beso y miro el reloj, son las ocho menos cuarto, será mejor que me ponga a hacer la cena.
-Voy a hacer la cena, ¿me ayudas?
-Vale te ayudo a hacer tu cena.
-Bueno y tu cena.
-No, la mía ya esta lista.
-¿Qué?
-Eres tú, te voy a comer a besos.
No puedo evitar echarme a reír, a la que soy su cena, siempre me sorprende con algo, aunque claramente sea una tontería.
-Vale pues espera a que me ponga buena-le digo mientras bajo las escaleras-por cierto ¿Qué quieres de cenar?
-Lo que haya, me da igual.
Me dirijo a la cocina y saco comida de la nevera, parece que mi padre se ha dignado ya a ir a la carnicería y a traído filetes, decido hacer la comida más simple que se me ocurre, carne con patatas y ensalada. Cuando acabo de hacer la cena me dirijo al comedor y pongo la mesa, Alex me ayuda y para cuando acabamos de colocar todo mi padre no ha llegado todavía.
-Bueno pues cenamos ya, mi padre ya cenara cuando llegue-digo mientras poso sobre la mesa 2 latas de coca cola.

Comenzamos a cenar y para cuando llegamos al postre, mi padre no ha llegado, es raro mi padre siempre llega para la cena, aun así seguimos cenando, cuando acabamos recojo todo y nos ponemos a ver una peli. Sigo preocupada por mi padre, siento que algo malo ha pasado, pero Angel me consuela dando me besos, llama a sus padre para decirles que llegara tarde, ya son las 9 nada mi padre no aparece, pasadas las 10 sigue sin aparecer.
-No te preocupes seguro que está bien-dice Angel en tono calmado, mientras me da un beso.
Angel comienza a darme besos, cuando me doy cuenta esta casi tumbado sobre mí, mete las manos por mi camiseta y comienza a quitármela, comienzo a quitarle la camiseta cuando justo llaman a la puerta. Me empiezo a imaginar quien será, pero mi imaginación dura poco tiempo en estos momentos.
-Dios quien será a estas horas-maldigo mientras abro la  puerta.
Pero va a ser que a quien esta al otro lado de la puerta le da igual que maldiga que no, tienes que decirme algo y es muy importante.


Este capítulo se lo dedico a mi prima Laura que tiene la imginación suficiente como para entenderme. Os dejo con la intriga besos xao.