miércoles, 5 de septiembre de 2012

Capítulo 19: Words can´t say what love can do



Unas caricias hicieron que saliese de mi profundo sueño. Angel pasaba uno de sus brazos por mi cintura y besaba mi hombro desnudo, haciéndome cosquillas. Me revolví entre sus brazos dándome la vuelta, quedando cara a cara con él. Me miró fijamente, me sonrió y acto seguido juntó nuestros labios robándome un beso.
-Buenos días preciosa.
-Y tan buenos...-le devolví la sonrisa.
Sujetó mi cara entre sus manos y yo hice lo mismo, quedando a escasos centímetros, centímetros que pronto desaparecieron dando lugar a un nuevo beso.
-Bonita manera de despertar- Le digo a la vez que le abrazo colocando mi cabeza sobre su pecho.
-Estoy dispuesto a repetirla todos los días de mi vida.
-¿Pues tanto tiempo vamos a estar juntos?- Le digo con una sonrisa en los labios.
-Ah, ¿no quieres?
-¿Estar toda la vida contigo? Pues hombre, no sé quien te aguantará a ti tanto tiempo...
-Pues tú, porque tú vas a estar toda mi vida a mi lado.
-¿Me vas a obligar?- Le digo retándole.
-Para nada...
-¿Entonces como estás tan seguro?
- Porque si tú no estás a mi lado, yo ya no quiero seguir viviendo.
Esa frase de Angel me descolocó por completo. Me abracé mas fuerte a él, como si así pudiese demostrarle que nunca le iba a dejar, que le quería. Y el pareció entender mi mensaje. Cogió mi cara entre sus manos y me besó con ternura, como nunca antes, como si ese beso fuese la prueba de que siempre estaríamos juntos.
-Yo nunca te voy a dejar- Le dije.
-¿Cómo puedes estar tan segura?- Dijo mirándome fijamente a los ojos.
-Porque te quiero.
-Pero puedes llegar a querer a otra persona como a mí, o incluso más- Dijo con tono triste.
-No, eso nunca pasará.
-Eso no lo sabes...
-Sí que lo sé, porque sé lo que siento cuando estoy contigo, y también sé que nunca voy a sentir lo mismo con nadie más, porque el corazón nunca miente.
Le dije esto último mirándole a los ojos, para que supiera que no le mentía, que quería pasar mi vida a su lado.
- ¿O acaso te tengo que demostrar cuánto te quiero?- Le dije con una sonrisa pícara, para quitarle hierro al asunto.
-Bueno... no estaría mal que me lo dejaras un poco más claro- Sonrío colocándose encima de mi.
Comencé a besar su cuello, invirtiendo nuestras posturas, pero me levanté de repente, dejándole con las ganas.
-¿Pero dónde vas?- Dijo con una sonrisa mal disimulada.
- A la ducha...
-Ah, ¿así me demuestras cuánto me quieres? Pues muy bonito eh, muy bonito...- Disimulaba  indignación
-En ningún momento he dicho que quiera ducharme sola- Le sonreí con malicia.

Sin pensárselo dos veces, Angel se levantó de la cama como alma que lleva el diablo y me siguió, cerrando la puerta del baño tras él.

...

Tres cuartos de hora más tarde estábamos en la cocina, desayunando tranquilamente, tras una mañana un poco "movidita", y no sólo por lo de la ducha, sino porque Angel se había empeñado en hacer el desayuno... y la cosa no había salido demasiado bien. Mientras desayunábamos, a Angel se le encendió la bombilla y me dijo que me llevaría a un sitio, pero no me dijo a dónde. Me pasé el resto del desayuno intrigada y cuando por fin terminamos y salimos de casa, no dejé de insistirle para que me dijera a dónde íbamos.
-¿Me vas a decir de una vez cuál es ese sitio misterioso al que me llevas?
-Pues no, ni aunque me supliques…
-Mala persona- Dije, poniendo el típico gesto de niña pequeña.
-¿Con que mala persona no? Ahora verás lo mala persona que puedo llegar a ser…
Dijo esto último mirándome con una perversa sonrisa y yo eché a correr, por lo que pudiera pasar… Angel corría detrás de mí, parecíamos dos locos corriendo y  riendo por la calle. Corríamos como si estuviéramos compitiendo, hasta que Angel me alcanzó y los dos nos caímos al suelo, él encima de mí, y empezó a hacerme cosquillas provocando que me retorciera bajo su cuerpo. Y así estuvimos un buen rato, hasta que él se cansó y se quedó mirándome fijamente.

-¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?
-Pasa que te quiero y te miro así porque me gustas, y porque me da la gana de mirarte. ¿Algún inconveniente con eso?
-No no, ninguno, faltaría más…
Angel rio, e inmediatamente se levantó, cogiéndome de la mano, haciendo que me pusiese en pie yo también.
-Si no me dices a dónde me llevas, no pienso ir a ningún sitio- Dije soltando su mano, intentando que me dijera a dónde me llevaba.
- ¿Ah si? Tú lo has querido.- Angel me cogió en el cuello y empezó a andar conmigo a cuestas.
La gente nos miraba raro, normal.
-Vale vale vale, voy a donde tú quieras, pero bájame que nos vamos a caer los dos – Dije riendo.
-Eres de lo que no hay…- Me dejó en el suelo.
Por fin, tras 10 minutos más caminando, Angel dijo que estábamos llegando,  me tapó los ojos con las manos y me cogió por la cintura para que no me cayese.
-Angel, me voy a matar- Dije entre risas, procurando no tropezarme con nada.
-Ya está, ya puedes mirar…
Quitó sus manos de mis ojos y pude ver un precioso paisaje. Era una pequeña playa, a la que yo no había ido nunca. Era preciosa.
-¿Te gusta?-Me dijo con una sonrisa.
-¿Y esto?-Le dije sorprendida.
-¿Te gusta o no?
-Claro que me gusta, es preciosa…
-Mis padres me traían cuando era pequeño, siempre me encantó este lugar y esta mañana se me ocurrió traerte aquí, no sé por qué pero sabía que te iba a gustar.
-Pues has acertado- Le sonreí y seguidamente le besé.
-Te quiero Paula.
-Yo más
-De eso nada, yo muchísimo más, y te lo puedo demostrar-Dijo mientras se acercaba a mí.
-Jajajaja no, no hace falta que me lo demuestres- Le besé.
-Sí que hace falta, las palabras no pueden decir lo que el amor hace.
Nos miramos a los ojos por espacio de unos segundos y nos besamos. Angel me abrazó y decidimos comenzar a andar de vuelta a casa. Íbamos caminado a la vez que hablábamos de tonterías, cuando me paré delante de una tienda de tatuajes, y Angel adivinó mis intenciones.
-Paula, no pensarás…
-Anda, porfa, para una cosa que te pido…- Digo con voz de niña pequeña.
-Eso es chantaje emocional- Sonríe
-¿Esa sonrisa es un sí?-Digo emocionada.
-Vaaale, pero yo también me hago uno- Me dice Angel.
-Y… ¿Qué te vas a tatuar?- le pregunto.
-¿Y tu?
-Lo mío es una sorpresa-Le saco la lengua.
-Ah, pues lo mío también…
Entramos en la tienda y yo soy la primera en tatuarme. Según Angel, las damas primero. Por una vez podía ser menos caballeroso. Cuando mi tatuaje ya estaba listo, le tocó a Angel, y una vez hubo terminado él también, salimos de la tienda, no sin que antes el tatuador nos diera una crema para que no se irritasen.
-¿Cuándo tienes pensado enseñármelo?- Inquirió Angel.
-No se… ¿Qué te parece esta noche?- Le dije mordiéndome el labio.
-Bueeno… sí, estaría bien- Me besó.

Continuamos caminado hasta llegar a casa, comimos entre risas y alguna tontería que otra por parte de Angel, y nos pasamos toda la tarde tumbados en el sofá, viendo películas. Una  romántica,  a petición mía, y otra de miedo que eligió Angel. Sobre las ocho y media, cuando me iba a poner a hacer la cena, Angel me dijo que me cambiara, que hoy me invitaba a cenar. Me dio una hora para estar lista, el tiempo que a él le llevaría ir a su casa a cambiarse.
Antes de lo acordado, concretamente a las nueve y veinticinco, Angel estaba en mi puerta, guapísimo, como siempre. No iba ni muy formal, ni tampoco muy casual. Perfecto. Y yo… yo estaba aún decidiendo que vestido ponerme, así que le abrí la puerta a Angel en ropa interior, aunque no dejé que viera mi tatuaje, no hasta esta noche.
-Menudo recibimiento-Dijo Angel sorprendido.
-No te acostumbres a esto…
-Pues ya que estás así… No sé, podíamos saltarnos la cena y pasar directamente a…- Me dice con una sonrisa.
-De eso nada, chaval… si no hay cena no te enseño el tatuaje. Tu decides- Le dije fingiendo estar seria.
-Es que me lo pones muy difícil, mírate-Dijo repasándome de arriba abajo con la mirada.
-Bueno, mejor lo dejamos ya…Voy a vestirme. Vengo enseguida-Le robé un beso.
En diez minutos ya estaba lista. Llevaba un vestido azul oscuro, palabra de honor, por encima de la rodilla Y unos zapatos negros, a juego con mi bolso. Bajé las escaleras y Angel estaba esperándome abajo, me cogió la mano, ayudándome a bajar, tipo peli americana, y me dio un beso que me dejo sin aliento.
-Estás preciosa-Me dijo.
-Gracias, tu también estás muy guapo- Le sonreí.
Salimos de casa y en apenas quince minutos estábamos en el restaurante. Ya había estado algunas veces allí, pero nunca con Angel. Nos sentamos en una mesa al fondo del local y pedimos la cena. Cenamos igual que comimos, entre risas, tonterías y alguna que otra frase insinuante de Angel, que me sacaba los colores. Al terminar la cena, pagamos, o mejor dicho, Angel pagó, y emprendimos el camino a casa. Íbamos abrazados, hablando de nuestras cosas. Llegamos a mi casa y nos encontramos una nota de John sobre la encimera de la cocina, en la que decía que se quedaba a dormir en casa de un amigo, que vendría mañana a la hora de comer. Cuando Angel leyó la nota, me miró y me dedicó una sonrisa maliciosa. Sin que me lo esperase, me cogió en el cuello y comenzó a subir escaleras arriba, hasta llegar a mi habitación. Abrió la puerta despacio y me dejó en el suelo. Le sonreí y el comenzó a besarme despacio, para luego intensificar la velocidad. Fuimos caminando hasta el borde de mi cama, al tropezarme con él, caí sobre la cama y Angel sobre mí. Siguió besándome y poco a poco fue bajando la cremallera de mi vestido. Yo comencé a desabrochar los botones de su camisa, hasta que por fin vi su tatuaje en el pecho. Me quedé mirándolo fijamente hasta que Angel me sacó de mis pensamientos.
-¿Te gusta?- Me preguntó.
-Es precioso… pero, ¿por qué esta frase?
- Porque fue lo que tú me dijiste esta mañana-Me sonrió


-Te quiero Angel- Le volví a besar
-Bueno, tu ya viste el mío, ahora te toca a ti-Dijo al separarse de mí.
-Está bien… -Dije mientras me giraba, dejándole ver mi espalda.
-Words can´t say what love can do- Leyó Angel en voz alta. Yo simplemente le sonreí- ¿Por qué esta frase?
-Fue lo que tú me dijiste esta mañana- Dije imitando su anterior respuesta.
Nos miramos fijamente por espacio de unos segundos y volvimos a besarnos, yo continué desabrochando sus pantalones hasta conseguir quitárselos y él hizo lo propio con mi ropa interior. Me deshice de sus bóxers para quedar en igualdad de condiciones. Ya no había nada que nos impidiera volver a unirnos en uno solo. Y así lo hicimos.
Un tiempo después, no sabría decir cuánto, Angel cayó a mi lado, exhausto. Ambos mirábamos al techo intentando recuperar nuestra respiración normal. Angel me miró y sonrió, y a mi se me escapó una lágrima de felicidad. Intenté quitármela lo más rápido que pude, pero Angel la notó.
-Paula… -No le contesté- Eh, mi vida, ¿que pasa?
-Nada- Le sonreí- Que te quiero.
-¿Y por eso lloras? ¿Tan malo te parece estar enamorada de mi?- Dijo provocándome una carcajada.
-No tonto, es solo que… me haces feliz- Le sonreí.
-Y tu a mi, mi vida, no sabes cuánto- Me besó.
Le abracé, y así nos quedamos un rato. Él acariciando mi brazo mientras yo reposaba mi cabeza en su pecho. Los ojos casi se me cerraban solos, y poco a poco me fui quedando dormida, con la certeza de que Angel era lo mejor que me había pasado en la vida.

 Bueno aqui teneis otro capítulo, en el que también a colaborado mi Amiga Paula. Comentar, besitos.