miércoles, 26 de septiembre de 2012

Capítulo 22: Volverás a sonreír.





Joy mira atentamente las hábiles manos de la peluquera, ella en cambio se concentra en dejar mi pelo perfecto. Un movimiento tan simple como levantar la cabeza, puede hacer que sientas añoranza por esa persona que antes eras tú. En ese momento puedo decir que verdaderamente me eche de menos, mi pelo era ahora un poco más corto, liso, de un color algo más claro y mi flequillo era recto, yo consideraba que el cambio era radical, por lo que por un momento en mi mente surgió la idea de pegarle dos bofetadas a la peluquera, pero deje esa idea atrás cuando recordé lo que Ingrid había dicho “cuando llegues a Londres cambia tu aspecto y de móvil”. Joy insiste en pagar ella a la peluquera. No me niego, estoy demasiado ocupada mirándome a un espejo. Me veo rara, mucho, pero era lo que Ingrid me pidió que hiciera, eso, y que cambiara mi número de móvil. Mi tía me acompaña hasta la tienda de telefonía más cercana que hay. Cuando salgo de la tienda mi Blackberry ha pasado a ser un Samsung Galaxy. Mientras camino por la acera tecleo el número de Angel y luego le escribo en un mensaje mi número, se lo envío y vuelvo a bloquear la pantalla haciendo que solo pueda ver mi reflejo.
Miro mi reflejo en la pantalla del móvil. Me veo extraña, ya no soy yo. En este momento me acuerdo de ella, de mi madre, donde esta el parecido ahora. Camino pensando en lo que Lay me hará cuando se entere de que me he cortado y teñido el pelo. Pienso en que estará haciendo ella ahora mismo.
(POV Lay)
Miro mi plato sin muchas ganas de comer, las ganas de llorar me inundan, vivir nunca se había hecho tan insoportable. Ahora que Paulas se ha ido sin saber si volverá, he perdido toda fuerza. Veo como mi comida va enfriándose, no tengo ganas de nada. Me levanto de la mesa y oigo como mi madre me grita que coma algo.
-¡Laura ven aquí!
-¡Ya te he dicho que no me llames Laura!-Le grito.
-No te lo llamaría si te comieras lo que tienes en tu plato.
-1º no tengo hambre, 2º no me llames así y 3º vete por ahí.
-No me hables así.
-¿Cómo quieres que te hable cuando te pones así?
-De cualquier otra forma, pero no así. No sé porque me hablas así.
-Si te enteraras de lo que pasa a tu alrededor, si me escucharas, sabrías porque te hablo así-le digo mientras me pongo mi cazadora y cojo el móvil y las llaves.
-¿Cuándo piensas superar que Paula se ha ido?
-Cuando el infierno se congele-le contesto mientras abro la puerta.
-¿Adónde vas?
-A la mierda, ¿también quieres que me la coma?
Cierro la puerta con un estruendoso ruido dejando a mi madre con la palabra, bajo las escaleras y marco el número de Dani, descuelgo y tras un par de pitidos lo coge.
-Hola corazón.
-Dani, ¿puedes venir a buscarme?
-Sí, pero ¿Qué ha pasado?
-Nada, que he discutido con mi madre.
-Ya te lo cuento después…te espero en el Starbucks.
-Vale en 10 minutos estoy ahí.
-Ok, hasta ahora.
-Hasta ahora.
Cuelgo y me dirijo al Starbucks que hay a dos calles de mi casa, con la esperanza de que Dani pueda animarme.

(POV Paula)
Sentada en la cama miro la pantalla de mi portátil en el que busco algún indicio de que pasa con mi primo. Aparto la vista de la pantalla y miro hacia la ventana. Llueve ¡que raro! si aquí nunca llueve. Me levanto y me acerco a la ventana, veo a la gente pasar corriendo, me fijo en una chica de pelo rubio que está en la entrada de la casa de mi tío. La miro bien y por un momento pienso que es un sueño, es Ingrid. Bajo las escaleras corriendo y le abro la puerta.
-¡Ingrid!-la abrazo fuerte como si tuviera miedo a que se esfumara.
-¡Que efusividad!-dice entre risas.
-¿A qué viene tanto jaleo?-pregunta Richard que en esos momentos se encontraba detrás de mí.
-Hola soy Ingrid-dice mientras me aparta a un lado-hablamos por teléfono cuando su hermano falleció.
-Si, ya recuerdo, ¿qué hace aquí?
-Pues vera vengo a pedirle la custodia de Paula.
Ingrid lo suelta así, de sopetón. ¿Para qué andarse con rodeos? La cara de mi tío era todo un poema, e Ingrid continua hablando.
-Su padre y yo éramos pareja desde hacía 6 años y nos casamos el año pasado…
-Paula no me habías contado que tenias una madrastra- me dice Richard con una sonrisa forzada.
-Veras Richard es que yo…
-Richard ella se entero hace cuatro días como quien dice…
-Ya-dice mi tío con una sonrisa fingida-pues lo siento, pero lo mejor para Paula, en estos momentos es estar con su familia.
-Y yo soy su familia…-prosigue Ingrid.
-Si ¿desde cuándo? ¿Desde hace 4 días?
-Mire señor, si Paula no se enteró antes fue porque su padre no quería decírselo…
-Paula vete a tu cuarto.
-No Paula, no vayas, te vienes conmigo.
-Su custodia la tengo yo, por lo que Paula hará lo que yo le diga, Paula vete a tu cuarto.
No suelo dejar que me gobiernen, pero hago lo que mi tío me manda y subo las escaleras mientras escucho la discusión entre Richard e Ingrid. Preferiría no escuchar la discusión, pero gritaban lo suficiente como para que yo pudiera oírlos.
-Su padre ya no está, lo que importa ahora es lo que yo diga y que no siga aferrada a su pasado. Ella tiene que olvidarse de todo.
-Pero ¿tú crees que te la mereces después de lo que hiciste? ¿Tu crees que si ella lo supiera se iría contigo?
-Lo que hice es pasado y ella no tiene porque enterarse-dice apretando los dientes-ya la perdí una vez y no pienso volver a perderla. Por lo tanto no le voy a dar su custodia, si la quiere tendrá que pedirla delante de un juez.
-Pues que así sea.
Ingrid salió de la casa con la cabeza bien alta, me acerque a la ventana y vi como levantaba la mano para despedirse de mí antes de desaparecer entre la lluvia y la niebla. Veo que empieza a atardecer, cojo mi móvil y le llamo.
(POV Angel)
Tumbado en la cama miro su foto sin poder evitar que el corazón se me encoja. Escucho la radio donde en estos momentos esta sonando “Miss you” de Ed Sheeran. Mi movil empieza a sonar de forma alocada, tengo que cambiar de tono de llamada. Lo cojo y descuelgo.
-¿Sí?
-Hola cariño.
-Hola princesa.
Notaba que su voz sonaba triste, casi podía tocar toda la amargura, tristeza y añoranza que ella transmitía.
-¿Qué tal todo por ahí?
-Lluvioso, nuboso y hace unos minutos casi se arma aquí la guerra de las Navas de Tolosa.
-A bien se ve que sabes meteorología e historia… ¿Qué ha pasado?
-Ingrid ha llegado y con ella todo el sin fin de razones para conseguir mi custodia…
-Y ¿a conseguido que tu tío se la de por las buenas? ¿No verdad?
-Exactamente, yo creo que cuando ella se marcho a mi tío le salía el humo por las orejas.
-Sería mejor que yo te secuestrara.
-Claro y ¿adónde exactamente piensa llevarme mi secuestrador?
-Pues…en dirección casa dios, subiendo las escaleras hacia el cielo, pasando el Olimpo y legando al paraíso.
Paula por fin se ríe, suelta una carcajada, quizá ese único momento ha sido en el que nos hemos podido reír en todo el día.
-¿En que agencia de viajes te han propuesto ese viaje?-me dice burlona.
-En…pues…en AirAngel, yo soy el jefe de la compañía, el secretaria del jefe, el que vende los viajes, vamos que lo soy todo-le digo riendo-es que sin mí no son nada.
-Bueno claro ni ellos son nada sin ti, ni yo aquí soy nada sin ti.
-Ni yo sin ti-le digo en tono serio-te quiero.
-Y yo a ti- me dice con tono nostálgico-Ingrid me ha mandado cambiar de aspecto por lo que me he tenido que cortar el pelo y teñírmelo.
-Pero, yo te voy a seguir queriendo aunque te tiñas el pelo de rosa o estas intentando decirme con esto que ya no te voy a querer… ¿qué quieres dejarme?
-Nunca en la vida, ahora si tu quiere yo no te quito.
-Ni de broma, ¿recuerdas que te hice una promesa?
-Si.
-La promesa era que nunca te olvidaría. Pues a esa promesa uno otra.
-Y ¿cuál es?
-Nunca te olvidare y nunca te dejare.
En ese momento no podía verla, pero podía sentir que ella estaba sonriendo, se que una lágrima resbalaría por su mejilla y que en un susurro me diría:
-Te quiero, pero ahora estas con una persona que no es Paula.
-Entonces, ¿quién es?
-No lo se exactamente, es alguien con flequillo recto, el pelo de color castaño claro y…
-Paula sigues siendo tú, el exterior no cambia el interior…
-¿Cómo lo sabes?
-Pues porque te conozco y se que ahora estas sobre tu cama, sentada con las piernas cruzadas, secándote las lágrimas con el borde de la manga de tu sudadera, porque se que te hago llorar al estar tan lejos de ti y porque se que cuando vuelva a decir te quiero, sabrás que por lo menos yo te sigo queriendo y volverás a sonreír. 
  
Bueo espero que os guste el capítulo, la verdad es que he tardado algo en subirlo, por problemas con el ordenador, pero al fin aqui esta. Comentar, besos.