lunes, 8 de octubre de 2012

Capítulo 23: La definitiva: demostrando que no me quería.



(POV Lay)
Miro hacia mi izquierda y Dani sigue durmiendo, lo llamo entre susurros y consigo que salga de su mundo de sueños. Acaricio su torso desnudo, me acerco a él y le doy un beso.
-Buenos días canija.
-Buenos días corazón.
Me acerca hacia él y me besa, acaricia mi espalda desnuda, hace rozar sus labios en mi cuello haciendo que un escalofrío recorra todo mi cuerpo. Sus labios vuelven a subir, pero pasan de los míos y pasan a susurrar algo en mi oído.
-Te quiero.
-Yo también te quiero.
-¿Qué tienes pensado hacer hoy?
-No se, yo quería que pasáramos el día juntos.
-Me parece una buena idea, pero ¿qué hacemos?
-No se, ¿vamos al cine?
-No, tengo una idea mejor, vámonos de picnic.
-Vale, pero ¿adónde?
-Eso es una sorpresa…
-Jooooo no vale.
-Ay se siente preciosa, pero es una sorpresa.
-No me lo vas a decir ¿verdad?
-No.
-Bueno vale pues entonces no te daré la lata.
-Acaso que quieras…
Mi móvil interrumpe a Dani, me acerco a la mesilla y miro el número, veo que es Noelia.
-¿Qué quieres?
-¿Dónde estás? ¿Por qué no has pasado la noche en casa?
-Ya te lo he dicho. Me fui a la mierda…-le digo a Noelia, pero ella me interrumpe.
-No me hables así que soy tu madre, con eso me          quieres decir que estas en casa de Dani, ¿verdad?
-Cuidado con lo que dices, a ver si voy a tener que ir ahí…
-¿Has desayunado?-dice interrumpiéndome y cambiando de tema.
-No, porque me acabo de levantar.
-Más te vale desayunar, te pienso pesar cuando vuelvas.
-¿Por qué?
-Porque sino acabaras anémica completa.
-Si te preocuparas de dejar de fumar, para que mi salud mejore y te despreocuparas de mi peso…
-No juegues con eso…
-Juego con lo que quiero.
Cuelgo y dejo el móvil sobre la mesilla. Dani me dirige una mirada de preocupación que yo esquivo, le doy un beso y me voy al baño. Pero pocos segundos después Dani llama a la puerta.
-Lay…
-Dime.
-Para ir de picnic sabes que hace falta comer ¿No?
-Que si tranquilo, no empieces como Noelia.
-No voy a empezar como tu madre, pero es que estoy preocupado por ti.
Abro la puerta y le doy otro beso.
-Lo se.
Dani me mira con cara de deseo, tiro de él hacia el interior del baño y cierro la puerta. Apoyo mi espalda en la fría pared del baño, al principio suelto un pequeño gritito y Dani se ríe. Le vuelvo a besar y después mis labios bajan hasta su cuello, pero no lo beso tan solo lo rozo, oigo como Dani empieza a soltar algún que otro pequeño gemido. Subo hasta su oído y le susurro.
-¿Lo quieres?
Pero Dani no responde, automáticamente agarra mis piernas haciendo que rodeen su cintura y sus labios se juntan con los míos, mis manos acarician su torso y luego su espalda. Él desliza sus manos por mis piernas, luego suben hasta el enganche de mi sujetador, lo desbrocha y deja que caiga…
Varias horas después…
Peino mi pelo con absoluto cuidado y me pongo la cazadora, lista para salir. Me dirijo al coche y me meto en su interior, espero a Dani que esta cerrando la puerta y después mete una bolsa en el maletero del coche. Pocos segundos después noto como el se sienta a mi lado, me pone una venda en los ojos y arranca el coche. Mi destino en estos momentos para mi es incierto. Me duele el pecho, pero no le doy importancia, quiero pasar el día con Dani y nadie me lo va a impedir.
Unos 15 minutos después siento que estamos llegando. Me encuentro fatigada, pero intento que no se me note. Oigo como Dani abre su puerta, sale del coche y lo rodea, se acerca a mi puerta la abre y me saca en cuello. Dani anda unos veinte pasos y después me deja en el suelo, se acerca a mí y me quita la venda. La primera imagen que veo es un precioso parque con una fuente en el medio de un gran campo.
-¡Es precioso!
-Lo se.
-Y este ¿es tu lugar secreto?
-Si bueno, es el segundo lugar secreto.
-Pues ¿cuál es el segundo?
-Ahhh…ya lo averiguaras.
-Por fi dímelo.
-Tendrás que averiguarlo.
-Jooo…me haces pensar, ya sabes que a mi eso no se me da nada bien. Encima cuando pienso no es para bien.
-Mal pensada…
-Todavía no he pensado mal, así que note adelantes chaval.
Dani se ríe y echa a andar hacia el coche, abre el maletero y saca la gran bolsa, en la que lleva todo lo necesario para el picnic. Extiende una manta y luego saca varias cosas, poco después Dani ya esta haciéndome comer algo, es un bocadillo de chocolate.
Una hora después…
Tumbada sobre la manta miro el cielo, no hace un sol radiante, tampoco esta despejado. Las nubes lo cubren todo y una leve brisa impregna el aire de un olor a hojas secas, pero eso no hace que respirar se me haga más fácil como por arte de magia. La garganta se me irrita y la tos es imposible de aguantar, por lo que comienzo a toser y Dani se levanta para mirarme.
-Hay que dejar de fumar.
-Si, ¡cómo fumo tanto!
-Tu madre ¿no se lo ha planteado?
-No, lo peor es que parece que no me quiere, sabe que no es bueno para mi salud y aun así le da igual.
-Pues, no se, ¿por qué no vas al medico a que te vea esa tos?
-Si tuviera quien me llevase.
-Yo mismo te llevare mañana por la mañana.
-Oh que amable, pero mi salud ¿no es cosa de mi madre?
-Pues ahora será cosa mía, ya soy mayor de edad por lo tanto puedo cuidar de ti.
Le miro fijamente, le doy un beso en la mejilla y luego otro en el cuello, pero vuelvo a acostarme. “Estar bien” no es precisamente mi estado en estos momentos, pero no quiero fastidiar el picnic. Dani se tumba a mi lado y acaricia mi mano haciéndome cosquillas. Se acerca a mí y noto su respiración en mi cuello, acaricia mi brazo, pero pasa como un suspiro y su mano sube hasta mi cuello, pasa y sube hasta mi mejilla. En esos momentos miraba al cielo, pero el hizo que mi mirada se topase con la suya y acto seguido junto nuestros labios en un dulce beso, pero la calma dura poco, las ganas de toser llegan pronto y no lo puedo evitar. Me aparto de el rápidamente y comienzo a toser.
-¿Estás bien?
-Si tranquilo, igual es una simple posecilla.
-Yo creo que es asma.
-No creo, si fuese asma estaría peor…
-¿Te duele el pecho?
Esquivo su mirada, no quería fastidiar el picnic, ese maldito catarro estaba ahí, aunque en ese preciso instante no sabía lo que era.
-Vámonos a casa, no te vayas a poner peor, mañana te llevare al medico.
Comenzamos a recoger todo y nos metimos en el coche, dejamos atrás aquel parque y pusimos como destino la casa de Dani. Miro por la ventanilla como las cosas pasan rápidamente, así es como podría definir mi vida, rápida, aunque también puedo decir que es impredecible, al igual que la de Paula, en ese momento me acorde de ella. Pienso en que estará haciendo, su vida es todavía más impredecible que la mía. Mi mirada recorre todas las imágenes que ante mi se presentan, disfruto viendo como los niños juegan al pilla-pilla, me regalo la vista viendo las flores de una floristería, viendo todo el colorido. Cuando llegamos a casa, mi móvil comienza a sonar, en ese momento, mi vida es completamente predecible. Es Noelia.
-Dime.
-¿A qué hora volverás a casa?-ahora su voz no suena irritada como por la mañana, más bien suena calmada.
-Me voy a quedar a dormir otro día en casa de Dani.
-¿Otro día?
-Es que…no me encuentro muy bien…me cuesta respirar y no se si es del asma y como tu fumas será mejor que me quede hoy.
-Pero…
-Tranquila, ya me va ha llevar Dani al medico mañana.
-Bueno vale.
-Bueno pues…
-¿Has comido?
-Si.
-¿Tiene Dani una báscula por ahí?
-Noelia…
-¡Pésate!
Aparto el móvil de mí y me acerco a Dani.
-Dani, ¿tienes una báscula?
-Si…¿te la traigo?
-Si por favor.
Dani hace caso de lo que le digo y va ha buscarla.
-Aquí tienes.
-Ok
Me subo a ella con miedo de lo que pueda pesar.
-51 kilos-digo en un susurro y ya predigo como Noelia va a comenzar a gritarme.
-Pesas 3 kilos menos que hace una semana…
-Noelia te juro que hoy he comido.
-Comerías, pero eso no es normal estas anoréxica.
-Déjame en paz, no estoy anoréxica, no pasa nada por perder 3 días el apetito.
-Laura o empiezas a comer o te llevo a un centro para desordenes alimenticios…
-Lo mismo podría decir yo, lo que pasa que en tu caso sería un centro de desintoxicación y de paso un psicólogo que te diga que la salud de tu “querida hija” es importante- mi tono de voz va en aumento- y que la tuya también lo es, que tienes que cuidar tu salud para poder disfrutar de mí-esto último lo digo con tanta rabia que comienzo a llorar.
-Laura…
-Pero parece ser que ni eso entiendes-le digo en un último sollozo.
Nada más colgar me desplomo rendida, Dani corre junto a mí, me aguanta entre sus brazos y me mira con más preocupación que nunca. Me duele el pecho y estoy tan cansada que creo que no voy a poder dormir. Mi móvil vuelve a sonar, tirada en el suelo miro el número, es Paula. Por una parte una pequeña alegría sale de mi interior, pero la tristeza me invade y empiezo a llorar, hasta que consigo descolgarlo y por fin hablo con ella.
-¡Lay!-dice ella con alegría-por fin puedo hablar contigo, te echo de menos.
-Y yo a ti-le digo con un tono de amargura.
-Nada, es que me encuentro algo indispuesta.
-Lay…
-Es que he discutido con Noelia.
-Y ¿qué ha pasado?
-Pues…que ya no se si volveré a casa.
-¿Tan fuerte ha sido la discusión?
-Si…esta no era como las otras, esta era la definitiva. Ya ha demostrado que no me quería.
-Pero…¿qué te ha dicho?
Toda la discusión vuelve a mi cabeza, comienzo a marearme, pero consigo volver en mi. Comienzo a tose, no puedo parar, me duele la garganta, temo quedarme sin voz. Pero consigo hablar.
-Paula…siento tener que dejarte, pero es que me encuentro fatal, mañana hablamos.
-Vale.
-Hasta mañana rubia.
-Hasta mañana canija.
Cuelgo y acto seguido me tiro a los brazos de Dani, para poder llorar sin que el mundo me vea.