domingo, 2 de diciembre de 2012

Capítulo 30: Tus sonrisas son mi adrenalina.



El timbre suena, bajo las escaleras corriendo, estoy sola en casa, por lo que nadie me adelanta. Abrí la puerta y no sabía si reír o llorar. Él estaba ya delante de mi puerta feliz sin saber lo que le esperaba aquí. Su sonrisa reflejaba lo que todavía no sabía, por mi mente pasaron los miles de momentos que viví junto a él, momentos inolvidables, que en tan solo unos minutos pasarían al recuerdo. Una lágrima surco mi mejilla. Le abrace lo más fuerte que pude, tenía miedo a que se fuera, aunque no podía soportar la idea de que lo iba a hacer.
-¿Tan malo es quererme?-me dijo al oído.
-…que te voy a decir…si ya sabes la respuesta…
Acaricio con cuidado mi mejilla, acerco son sumo cuidado mi cara a la suya y junto nuestros labios, pero no fue un beso fiero sino que fue delicado, como si temiera hacerme daño. Una de sus manos paso a acariciar mi cabello, las mías rodearon su nuca. Me separe de él con cuidado y le mire a los ojos.
-¿Qué haces aquí?
-Pues es que eres mi vida y necesitaba verte, necesitaba volver a besarte.
Me mordí el labio y mire al suelo, dentro de poco creo que no volvería a necesitar verme. 
-Tenemos que hablar.
-Me da la sensación de que no lo dices para bien…
-Pasa y siéntate…
Le conduje hasta el salón y nos sentamos, le mire a los ojos, él único problema era que no sabía como empezar.
-Primero quiero pedirte perdón…porque nunca quise hacerte daño…quiero decirte que te quiero y…
-Vete al tajo…
Tome aire y comencé a contarle todo lo que había pasado en los últimos dos días. Los ojos de Angel se tornaron cristalinos, no sabía donde posar su mirada. Supo donde posarla cuando le enseñe uno de los moratones de mi muñeca, John la había apretado tanto que mi muñeca se tornaba de un color morado. El silencio nos invadió, comenzaban las tensiones.
-Pero ese degenerado ¿quiere llevar una somanta de ostias?-soltó Angel enfadado.
-No déjalo, con el bofetón que le pegue ya le basta… ¿piensas dejarme?
Angel que en ese momento miraba al suelo fijo su mirada en mí.
-No, te guste o no pienso seguir contigo. Te sigo queriendo. ¿Tú me sigues queriendo?
La respuesta no fue la que él se esperaba, fue mucho mejor. Me incliné hacia él y rocé mis labios con los suyos, cerré los ojos y le besé. Acaricié su cuello con sumo cuidado, deslicé una de mis manos hasta la cremallera de su chaqueta y se la quite. Metí mis manos bajo su camiseta y le acaricié como nunca antes lo había hecho, deslicé mis labios por su cuello. Sus manos que se había enredado en mi pelo, se fueron directos al borde de mi camiseta haciendo que sintiese mi piel desnuda. Le cogí la mano y lo conduje hasta mi cuarto, cerré la puerta y fui directa hacia él. Mis manos volvieron a deslizarse bajo su camiseta, pero esta vez ella paso a estar en el suelo, para que no se sintiera sola la mía la acompaño. Tirado en la cama Angel espera que salte sobre él, pero me agacho y cojo mi camiseta.
-¿Qué haces?
-Ponerme la camiseta o no lo ves…
-¿Qué? ¿Me vas a dejar así a medias?
Me encogí de hombros y le dirigí una mirada pícara.
-Pero como me vas a dejar a medias, que mira me estas enseñando el tatuaje de tu espalda y me estoy poniendo…
-Así que eso es lo que te pone ¡ehh!, lo que te pone es mi tatuaje…
-No, de ti me pone todo, pero en este momento lo que más el tatuaje.
Le sonreí de una forma maliciosa y fui a mi armario a por una camiseta con media espalda descubierta, sabía cual iba a ser su reacción, pero necesitaba ponerlo un poco “nervioso” por así decirlo.
-¡Ah! y encima me haces esto, estas siendo mala…
-Y eso ¿no te pone?
-Todavía más…buff
-Anda ponte la camiseta que nos vamos a dar un paseo.
-Pero…
-Nada de peros…después te daré tu premio-le dije riendo.
Angel se puso la camiseta y acto seguido salimos a dar una vuelta. Unas horas después estábamos sentados en el mismo punto en el mismo punto en el que John había intentado besarme. Apoye mi cabeza sobre el hombro de Angel y cerré los ojos, note como sonreía, como su mirada se posaba en mi y apoyaba su cabeza sobre la mía. Mirando aquel canal fui feliz una vez más, cuando estaba a su la do mis problemas se disipaban, vivir tenía sentido. Cada sonrisa que él me profiere es un mundo para mí, pero no solo eso sino que también es mi adrenalina, lo que acelera mi corazón, son como una sustancia viciosa imposible de dejar. Cada momento vivido con él es algo irrepetible e inolvidable, se podría decir que así es Angel, único, por lo tanto irrepetible, inolvidable, admirable. Se podría decir que hay muchas personas así, pero en ese momento en mi corazón solo había sitio para Angel.

Bueno aquí teneis el capítulo, no es muy largo, pero espero que os guste. Besitos, comentar.