martes, 30 de octubre de 2012

Capítulo 27: Miradas


Es la enésima vez que me levanto de la cama esta noche. Bajo a la cocina a por un vaso de leche sin dejar de pensar en lo que pasó con John. Intentó besarme, pero ¿por qué? Esa pregunta se repite una y otra vez en mi mente. ¿Y si lo hubiese hecho?
Pero no lo hizo. No le dejé. Al menos eso hace que me sienta un poco mejor conmigo misma.
Subo nuevamente a mi cuarto e intento dormirme. Mañana será otro día.


Salgo de la ducha 15 minutos después de entrar, me visto rápidamente y bajo a desayunar.
-Buenos días- Digo bostezando.
-Buenos días Paula-contesta mi tía Joy- ¿Has dormido bien?
-Si…-miento.
-Me alegro- Por cierto, hoy teníamos pensado ir a comer a un restaurante que abrieron hace poco, ¿te parece bien si te recogemos a la salida del instituto?
-Eh… es que… he quedado con Andrea en que hoy comía en su casa, para luego hacer un trabajo de clase-Improviso. No puedo decirle que he quedado con Víctor- Si no os importa claro.
-Bueno, entonces… da igual, no te preocupes, yo se lo digo a Richard, seguro que no le importa.
-Gracias tía Joy-Digo dándole un sonoro beso en la mejilla y saliendo de casa.

Llego a clase y me dirijo a mi sitio mientras le echo una mirada a Andrea que claramente significa “tenemos que hablar”. Ella me mira con curiosidad, pero me siento en mi sitio, decidida a no decirle nada hasta la hora del recreo.
La clase de historia pasa rápido, y en cuanto suena el timbre que indica el cambio de clase, Andrea está a mi lado pidiéndome que le cuente qué pasa.
Pero el profesor entra en clase, así que, vista su impaciencia, decido escribírselo en una notita que le paso obviamente sin que el profesor la vea.

-¿QUÉ?-Grita en medio de clase.

Todo el mundo nos mira, como no podía ser de otro modo, y el profesor se dirige a nuestro pupitre, cogiendo la nota que Andrea aun sostiene en sus manos.

-Ustedes dos, fuera de clase.-Es lo único que dice mientras nos señala la puerta con cara de pocos amigos.

-Pero, ¿se puede saber por qué coño pegaste ese grito en clase?-Digo una vez fuera.
-¿Cómo que por qué?-Dice como si fuese lo más normal del mundo-¿Es verdad lo que ponía en la nota?
-Pues claro que es verdad, ¿para qué me lo iba a inventar?
-Ay no sé… -Se queda pensativa- ¡Dios es que tienes una suerte!
-¿Pero qué suerte? ¿A eso le llamas suerte?
-Vamos a ver, ¿cómo llamas tú al hecho de que un tío así te intente besar?
-Desgracia, yo lo llamo desgracia-Digo seria.
-Tú eres tonta.
-¿Pero cómo que soy tonta? ¿Qué querías que hiciera?
-Pues cualquier cosa menos salir corriendo.
-Pues fue lo primero que se me ocurrió hacer… Habría que verte a ti en esa situación…
-Mejor no te digo lo que hubiese hecho yo en esa situación…-Dice con una sonrisa insinuante.
-Anda que…

Y tocó el timbre que indicaba que la segunda clase del día había terminado. Entramos en clase una vez hubo salido el profesor y nos sentamos en nuestros respectivos pupitres dando el tema por zanjado.

A la hora del recreo Andrea volvió a la carga con lo mismo, y a la salida también, como no podía ser menos.

-Bueno yo me voy que quedé con mi primo y ya debe estar esperándome-Digo.
-¿Con el hijo de Richard?
-Sí, con Víctor, ¿por?
-No, por nada. ¿Y dónde quedasteis?
-En Square Mile.
-Pues te acompaño hasta allí, que me pilla de camino.

Sí, la pillaba de camino, pero veía mucho interés por su parte en ir conmigo.
-¿Por qué estás tan interesada?
-¿Yo? Por nada… No me interesa, solo digo que me pilla de camino
-Ah, pues vale…

Caminamos hasta llegar a Square Mile. Entré en el Starbucks y Andrea hizo lo propio.

-Andrea, tengo que hablar con mi primo de algo importante, no es por echarte, que ya sabes que tú nunca molestas… pero…
-Ya lo sé, y ya me voy ahora, pero ¿no me vas a presentar a tu primo?-Dijo con una sonrisa.
-Jajajaja claro que sí, ven.
Nos encaminamos hacia la mesa del fondo, donde estaba Víctor.
-¡Hola!-Le saludé-Esta es Andrea, la hija de Ingrid.
-Encantado-Dijo mientras le saludaba con un beso en la mejilla.
-Igualmente-Dijo ella, roja como un tomate.-Bueno… yo mejor me voy y… os dejo que habléis a solas.
-Luego te llamo-Le dije para despedirme.

Andrea salió del Starbucks y vi cómo Víctor se la quedaba mirando, a la vez que ella se giraba para mirarnos también, o mejor dicho, mirarle a él.

-Bueno ¿qué?-Le distraje de sus pensamientos-¿Me cuentas eso tan importante?
-Sí si, pero mejor siéntate.

Le hice caso y me senté en frente a él, esperando a que empezara a hablar.



Bueno, este capítulo es corto y no muy importante para el desarrollo de la historia, aun así, esperamos que os guste y que comentéis. Besos :)